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LA SONRISA
Una espontánea sonrisa
adornaba su cara de niña; de entre todas las sonrisas de las niñas del lugar la
más fácil, la más franca, que hacía delirar.
Un par de hoyuelos en los rubores de sus mejillas aparecían fugaces; y,
con una mirada vivaz, que oscilaba entre inocente y pícara, o con el rabito del
ojo me latigueaba entero. Sonrisa, mirada y hoyuelos
y una blonda cabellera que en cascada le caía por los hombros, delineaban
entera su inocencia. Han pasado las
vacaciones de fin de año. Ya no es la misma sonrisa, ni la mirada; sólo los
hoyuelos aparecen furtivos; los rubores cubren de repente sus mejillas.
¿Qué esconde ahora la pena
de su sonrisa?